Bautismo y Chrismación

Los SACRAMENTOS del BAUTISMO

y la CRISMACIÓN

CONTENIDO

Bautismo y Crismación de un Niño

Catecumenado de Adultos

Entrada en la Ortodoxia de un Cristiano Bautizado


BAUTISMO y CRISMACIÓN

DE UN NIÑO 


          A las puertas de la iglesia, el presbítero

                        se dirige a los padrinos.

Presbít:     ¿Qué pides (pedís) a la Iglesia del Dios viviente?

Resp:          El conocimiento de la Verdad y la salvación de mi alma. 

Presbít:     ¡Bendito + sea nuestro Dios, que quiere que todos los hombres se salven y l         leguen al conocimiento de la Verdad!  ¡Mira! (mirad)  Toda la creación está suspendida del amor de Dios y del amor al prójimo.  Por el contrario, la separación de Dios y el odio al prójimo llevan a la ruina.  Si quieres (queréis) llegar a la Verdad y a tu (vuestra) salvación, ama (amad) al Señor tu (vuestro) Dios con todo tu (vuestro) corazón, toda tu (vuestra) alma, todo tu (vuestro) espíritu y todas tus (vuestras) fuerzas, y a tu (vuestro) prójimo como a ti (vosotros) mismo (s).  Prepárate (preparaos) a renunciar al espíritu de división, y abre (abrid) tu (vuestro) corazón al Espíritu Santo.

Diácono:    Oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison.

Presbít:     Señor, da tu amor a este (estos) niño (s).  Condúcelo (s) al nuevo nacimiento del Bautismo y a la Gracia del Espíritu, para que con nosotros Te dé (den) gracias.  Guíalo (s) en el camino de tu Verdad, instrúyelo (s) por tus mandamientos, para que Te conozca (n) a Ti, único Salvador del mundo, Amigo del Hombre, co-eterno con el Padre y el Espíritu Santo en los siglos de los siglos.

Todos :       Amén.

EXORCISMO 


                        Con la mano levantada, el presbítero proclama: 

Presbít :    Te ataco, espíritu inmundo, viejo zorro malicioso, que eres el origen del pecado, y que te regocijas de los crímenes, de los sacrilegios, de los adulterios y de la sangre derramada.  Después de haber invocado a Nuestro Señor Jesu Cristo, te conjuro, por su Cruz, su Resurrección y su Advenimiento, que dejes a este (estos) niño (s) y te alejes de su corazón para dejárselo al Señor.  Ya es bastante que hayas reinado durante los primeros siglos en los corazones de los hombres.  De día en día tu reino es derrocado, tus flechas no llegan más a su meta.  Desde antaño, tu derrota es anunciada por figuras de la Biblia: fuiste devastado en las plagas de Egipto, tragado con el ejército del Faraón opresor, dominado en Canaan con los ídolos por Sansón, masacrado en Goliath por David, ahorcado en Amán por Mardoqueo, derrocado en el dragón por Daniel, traspasado en Holofernes por Judith, sometido por el Señor Jesu Cristo al poder humano de los Apóstoles, enceguecido por el mago y quemado en la víbora por Pablo, expulsado por Pedro, vencido por los Santos y repelido a tus tinieblas.

Nuestro Señor Jesu Cristo, nuevo Adán, rescata al hombre al triunfar sobre ti.

Aléjate, aléjate, aléjate de cualquier lugar en que estés.  Los cuerpos consagrados a Dios te están eternamente prohibidos.  Pues ellos esperan el segundo Advenimiento del Señor y confiesan Su justicia, porque fueron salvados por su Sangre, en la Gloria de su Pasión, y por la potencia de su Resurrección, en el Nombre del Padre +, del Hijo +, del Espíritu Santo +.

Todos:        Amén.

 

Diácono:    Oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison.

Presbít :    Señor y Maestro, creaste al Hombre a Tu imagen para Tu semejanza, y le  diste el poder de llegar a la Vida divina.  Después no lo despreciaste cuando cayó en el pecado, sino que le diste la Salvación por la Encarnación de tu Cristo.  Tú mismo, después de haber librado del enemigo a esta (s) criatura (s) tuya (s), recíbela (s) en tu Reino, abre los ojos de su inteligencia para que pueda brillar en ellos la Luz de tu Evangelio.  Une a su vida un Ángel de Luz que la (s) libre de todas las emboscadas del Adversario, del encuentro con el Maligno, del demonio del mediodía y de las ilusiones perversas. 

                   Soplando sobre el corazón: 

Presbít:     Aleja todo espíritu maligno que pueda ocultarse en su corazón.  (tres veces).

El espíritu de error y de maldad, el espíritu de idolatría y de avidez insaciable, el espíritu de mentira y de toda impureza inspirada por el diablo.  Haz de este (estos) niño (s) una ovejita (ovejitas) espiritual (es) del santo rebaño de tu Cristo, un miembro (miembros) viviente (s) de tu Iglesia, un templo (templos) del Espíritu Santo, un hijo (hijos) de la Luz y heredero (herederos) de tu Reino, para que, después de haber vivido según Tus enseñanzas, guardado intacto Tu sello e inmaculado su vestido blanco, él (ellos) reciba (n) la alegría de tus Santos en tu Reino.  Por la Gracia y la Verdad que vienen de tu Hijo, con Quien eres bendito, con tu santo, bueno y vivificante Espíritu, ahora y siempre y en los siglos de los siglos.

Todos :       Amén.

                   Traza el signo de la Cruz sobre la frente y el corazón: 

Presbít :    Sé (sed) marcado (s) con el signo + de la Cruz.  Recibe (recibid) la fe que enseñan los mandamientos del Cristo, y conviértete (convertíos) en la morada del Espíritu Santo.

Todos:        Amén.

 

Diácono:    Oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison. 

                   Imponiendo las manos, el presbítero continúa: 

Presbít:     Dios eterno y fuerte, Padre de Nuestro Señor Jesu Cristo, ven a mirar a tu (s) hijo (s) que Tú llamaste a la fe.  Aleja de él (ellos) toda ceguera del corazón.  Rompe los lazos de Satán y ábrele (s), Señor, la puerta de Tu amor.  Que marcado (s) por el signo de tu Sabiduría, no sea (n) alcanzado (s) por la infección del mal, sino que, atraído (s) por el perfume del Evangelio, progrese (n) de día en día.  Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesu Cristo, en el Espíritu Santo, en los siglos de los siglos.

Todos :       Amén. 

                   El presbítero da al catecúmeno un poco de sal. 

Presbít:     Recibe la sal de la Sabiduría.  Que te ayude a obtener el perdón y la Vida Eterna.

Todos:        Amén. 

 

Presbít:     Paz a ti.

Resp:         Y a tu espíritu. 

 

Diácono:    Oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison. 

Presbít:     Dios de nuestros padres, fuente de toda la Verdad, Te pedimos que mires con bondad a tu (s) hijo (s), que acaba (n) de gustar este primer alimento bendito, la sal.  No dejes nunca más que su alma tenga hambre, pero dale (s) en abundancia el alimento divino.  Que sea (n) siempre ferviente (s), gozoso (s) en la esperanza, siempre dispuesto (s) a servir.  Condúcelo (s), Señor, a la fuente del nuevo nacimiento, para que obtenga (n) con tus fieles las coronas eternas que nos prometes.  Por Nuestro Señor Jesu Cristo, en el Espíritu Santo, en los siglos de los siglos.

Todos :       Amén.

Presbít:     ¡Volveos hacia el Occidente! 

                   El (los) catecúmeno (s) y los padrinos obedecen,

                   y responden en cada oportunidad con voz fuerte:

 

Presbít:     ¿Renuncias (renunciáis) a Satán y a sus ángeles?

Resp:          ¡Renuncio! 

 

Presbít:     ¿Renuncias (renunciáis) a Satán y a su orgullo?

Resp:         ¡Renuncio! 

 

Presbít:     ¿Renuncias (renunciáis) a Satán, a sus ilusiones y a su vanidad?

Resp:         ¡Renuncio! 

Presbít:     ¡Volveos hacia el Oriente, porque del Oriente viene la Luz! 

                   El (los) catecúmeno (s) y los padrinos obedecen. 

Presbít:     ¿Te unes (os unís) al Cristo y a su Iglesia?  (tres veces).

Resp:         ¡Me uno!  (tres veces). 

 

                   El presbítero coloca la estola sobre la cabeza

                   del (de los) catecúmeno (s). 

 

Presbít:     N.........., entra (d) en la Casa de Dios para participar con el Cristo en la Vida Eterna.

Todos :       Amén. 

                   Todos se ubican al lado del bautisterio. 

Presbít:     Afirma (d) tu (vuestra) fe con el Credo de los Primeros Concilios Ecuménicos.

Resp:         Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.  Y en un solo Señor, JesuCristo, Hijo Unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos.  Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, consubstancial al Padre, por Quien todo ha sido hecho.  Que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, descendió de los cielos, se encarnó del Espíritu Santo y de María, la Virgen, y se hizo hombre.  Fue crucificado por nosotros bajo Poncio Pilatos, padeció y fue sepultado.  Y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió a los cielos, y está sentado a la Diestra del Padre.  Y de nuevo vendrá con Gloria a juzgar a los vivos y a los muertos.  Su Reino no tendrá fin.  Y en el Espíritu Santo, Señor que da la Vida, que procede del Padre, que es adorado y glorificado con el Padre y el Hijo, que habló por los profetas.  En la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica.  Confieso un solo bautismo para remisión de los pecados.  Espero la resurrección de los muertos, y la vida del siglo venidero.

Todos:        Amén. 

Presbít:     Di (decid) la Oración del Señor.

Resp:         Padre nuestro, que estás en los Cielos, Santificado sea tu Nombre.  Venga tu Reino, hágase tu Voluntad, como en los Cielos, así en la tierra.  El Pan nuestro substancial dánosle hoy.  Perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes entrar en la tentación, más líbranos del Maligno.

Todos:        Amén. 

                   El presbítero sopla sobre el catecúmeno. 

Presbít:     ¡Effata!  ¡Ábrete|  Recibe (recibid) el soplo del Espíritu Santo, acepta (aceptad) la Palabra del Verbo de Dios, recibe (recibid) la iluminación del verdadero conocimiento.  Hoy, el Cristo te (os) ha reconocido. 

                   El presbítero unge al catecúmeno

                   con el óleo de los catecúmenos. 

 

Presbít:     Yo te (os) signo con el óleo para el combate, con el óleo para la perseverancia, con el óleo santo de los llamados, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos:        Amén. 

 

Presbít:     ¡Sé (sed) cristiano (s)!  Yo te signo

                   la frente + para que poseas la inteligencia espiritual,

                   los ojos ++ para que veas la claridad divina,

                   los oídos ++ para que oigas la voz del Señor,

                   las narinas ++ para que respires el perfume del Espíritu,

                   la boca + para que confieses la Santa Trinidad,

                   el corazón + para que tengas fe en la Trinidad indivisible,

                   las manos ++ para que combatas la mentira y socorras al indigente,

                   los pies ++ para que camines por el camino recto hacia el Reino de Dios. 


TRES INMERSIONES 


                   Sumergiendo íntegramente al bautizado en el agua,

                   el presbítero dice con voz fuerte: 

 

Presbít:     N.......... es bautizado en el Nombre del Padre,

Todos:        ¡Amén! 

 

Presbít:     ..., del Hijo,

Todos:        ¡Amén! 

 

Presbít:     ..., del Espíritu Santo.

Todos:        ¡Amén! 

 

                   Cuando el bautizado sale del agua, el presbítero le entrega

                   un vestido blanco, para que se revista con él, diciendo:

 

Presbít:     Recibe este vestido blanco, guárdalo sin mancha hasta la venida gloriosa del Cristo.

Presbít:     Señor, revísteme de un vestido resplandeciente, alleluia.

Todos:       Tú que estás revestido de la Luz inaccesible, alleluia, alleluia. 

                   El presbítero entrega al bautizado un cirio encendido, diciendo: 

Presbít:     Recibe la luz, porque eres hijo de la Luz.

Presbít:     Que la Luz del Cristo te alumbre, alleluia.

Todos:        Luz que brilla en las tinieblas, alleluia, alleluia. 

 

                   El presbítero entrega al bautizado una cruz

                   para que la cuelgue sobre el pecho, diciendo: 

Presbít:     Ármate de la Cruz del Cristo para tu victoria sobre el mundo de las tinieblas y para tu resurrección. 

                   El presbítero cubre la mano del bautizado con su estola,

                   y junto con él y los padrinos da tres vueltas en torno

                   del bautisterio, mientras todos cantan tres veces:

Todos:        Vosotros, que habéis sido bautizados en Cristo, estáis revestidos de Cristo, alleluia.

                   Inmediatamente, el bautizado y los padrinos

                   son conducidos en procesión hasta el santuario,

                   mientras el diácono canta las Letanías.

 


LETANÍAS 


Diácono:    Por el (los) nuevo (s) bautizado (s) N.........., oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison.

 

Diácono:    Para que el Señor lo (s) revista de su Luz eterna cuando vuelva en Gloria, oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison.

 

Diácono:    Para que, regenerado (s) por el agua y el Espíritu, no sienta (n) ninguna quemadura cuando Dios venga a probar el mundo por el fuego de su Amor, oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison. 


CONFIRMACIÓN, o CRISMACIÓN 


                   Llegados a las Puertas Reales,

                   el presbítero se vuelve hacia el nuevo bautizado.

 

 Presbít:     Que el (los) nuevo (s) bautizado (s), revestido (s) del Cristo y coronado (s) por Él,                     sea (n) juzgado (s) digno (s) de recibir el Santo Crisma y la llama de tu Espíritu                     Santo, para que, ya lavado (s), guarde (n) su vestido sin mancha hasta el fin; para                     que, nacido (s) a la Vida Nueva, reciba (n) el conocimiento verdadero e incansable                     de tu Revelación; para que, ya iluminado (s) por tu Verdad, Te confiese (n) sin                     temor con la firmeza de un corazón fiel hasta la muerte y la sangre del martirio.  A                     Ti, Dios Único, Padre, Hijo, Espíritu Santo, Trinidad consubstancial e indivisible,                     en los siglos de los siglos.

Todos:        Amén.

                   El presbítero impone la mano sobre la cabeza del bautizado. 

Presbít:     Que el Espíritu Santo descienda sobre ti (vosotros), y que la Virtud del Altísimo te                     (os) cubra con su sombra y te (os) guarde del pecado y de la muerte eterna.

Todos:        Amén.

 

Presbít:     El Señor siempre con vosotros.

Todos:        Y con tu espíritu.

 

Diácono:    Oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison. 

 

Presbít:     Padre adorable, fuente de la Divinidad, Tú que quisiste que N.......... nazca (n) a una Vida nueva por el agua y el Espíritu Santo, arráncandolo (s) del pecado y de la ignorancia y dándole (s) el conocimiento de tu Verdad plena, envía sobre él (ellos), de lo alto de los Cielos, tu Espíritu Santo, tu Paráclito, con sus siete dones:

Presbít:     + Espíritu de Sabiduría.

Todos:        Amén.

 

Presbít:     + Espíritu de Inteligencia.

Todos:        Amén.

 

Presbít:     + Espíritu de Consejo.

Todos:        Amén. 

 

Presbít:     + Espíritu de Fuerza.

Todos:        Amén.

 

Presbít:     + Espíritu de Ciencia.

Todos:        Amén.

 

Presbít:     + Espíritu de Piedad.

Todos:        Amén.

 

Presbít:     + Espíritu de Santo Temor de Dios.

Todos:        Amén.

Presbít:     Llénalo (s) de tu Divinidad, márcalo (s) con el signo de la Cruz invencible de tu Hijo y con el sello del Don de tu Espíritu Santo, para que reciba (n) ya la Vida Eterna que es conocerte con tu Hijo y tu Espíritu Santo, Único Dios, amarte y seguir tus enseñanzas.  Te lo pedimos por Nuestro Señor JesuCristo, en el mismo Espíritu Santo.  A Ti alabanza, adoración, acción de gracias en los siglos de los siglos.

Todos:        Amén. 

                   El presbítero penetra en el santuario, sube al altar,

                   donde está colocado el vaso del Santo Crisma,

                   lo toma y lo besa, diciendo en voz baja:

Presbít:     ¡Salve, Santo Crisma! 

                   Luego el presbítero se vuelve hacia el bautizado y lo unge,

                   haciendo el signo de la Cruz con el Crisma sobre:

        

         +       la frente

         ++     los ojos

         ++     las orejas

         ++     las narinas

         +       la boca

         +       el corazón, o el pecho

         ++++las manos, primero el dorso y luego las palmas

         ++     los pies 

                   En cada oportunidad, el presbítero dice con voz fuerte: 

Presbít:     ¡El sello del Don del Espíritu Santo! 

                   Durante la unción, todos cantan: 

Todos:        Rey del Cielo, Consolador, Espíritu de Verdad, Tú que estás presente en todas partes y que llenas todo.  Tesoro de bien y Donador de Vida, ven y habita en nosotros, purifícanos de toda mancha y salva nuestras almas, Tú que eres Bondad. 

                   Terminada la unción, el presbítero abraza al neófito, diciendo: 

Presbít:     ¡Paz a ti!

Diácono:    Oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison. 

Presbít:     Oh Señor, Tú enviaste al Espíritu Santo a los Apóstoles y los Discípulos de parte del Padre, y quisiste que por sus sucesores fuera transmitido a los fieles.  Mira con bondad mi humilde ministerio.  Que el Espíritu Santo, que llena todo, descanse en el corazón de este (estos) niño (s) a quien (quienes) hemos confirmado.  Que el Paráclito mismo acabe de hacer de él (ellos) el templo (templos) de tu Gloria y miembros (s) de tu Pueblo cristiano, Pueblo sacerdotal, real y profético.  Oh Tú, que vives y reinas con el Padre en el mismo Espíritu en los siglos de los siglos.

Todos:       Amén.

 

 Presbít:     + ¡Que Dios te (os) bendiga desde Sión!  Oh, contempla (d) la belleza de Jerusalén                     todos los días de tu (vuestra) vida y guarda (d) la Vida Eterna en el Nombre del                     Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos:        Amén. 

                   El bautizado y sus padrinos se quedan en primera fila

                   durante toda la Misa, con cirios encendidos en las manos,

                   y comulgan los primeros (en el caso de los niñitos,

                   comulgan con una gota de Sangre).

 


CATECUMENADO de ADULTOS 


                        Cada etapa se realiza en días distintos,

                        a lo largo del catecumenado.

 RECEPCIÓN 

                        El presbítero se dirige al catecumeno. 

Presbít:     ¿Qué pides (pedís) a la Iglesia del Dios viviente?

Resp:         El conocimiento de la Verdad y la salvación de mi alma. 

Presbít:     ¡Bendito + sea nuestro Dios, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad!  ¡Mira! (mirad)  Toda la creación está suspendida del amor de Dios y del amor al prójimo.  Por el contrario, la separación de Dios y el odio al prójimo llevan a la ruina.  Si quieres (queréis) llegar a la Verdad y a tu (vuestra) salvación, ama (amad) al Señor tu (vuestro) Dios con todo tu (vuestro) corazón, toda tu (vuestra) alma, todo tu (vuestro) espíritu y todas tus (vuestras) fuerzas, y a tu (vuestro) prójimo como a ti (vosotros) mismo (s).  Prepárate (preparaos) a renunciar al espíritu de división, y abre (abrid) tu (vuestro) corazón al Espíritu Santo.

Diácono:    Oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison. 

                   Con la mano levantada, el presbítero dice: 

Presbít:     Señor, da tu amor a este (estos) catecúmeno (s).  Condúcelo (s) al nuevo nacimiento del Bautismo y a la Gracia del Espíritu, para que con nosotros Te dé (den) gracias.  Guíalo (s) en el camino de tu Verdad, instrúyelo (s) por tus mandamientos, para que Te conozca (n) a Ti, único Salvador del mundo, Amigo del Hombre, co-eterno con el Padre y el Espíritu Santo en los siglos de los siglos.

Todos:        Amén.

                   El presbítero y los padrinos hacen el signo de la Cruz

                   sobre la frente del catecúmeno.

 

Presbít:     Sé (sed) marcado (s) con el signo + de la Cruz.  Recibe (recibid) la fe que enseña los mandamientos del Cristo, y conviértete (convertíos) en morada del Espíritu Santo.

Resp:         Amén. 

 

Diácono:    Oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison. 

Presbít:     Te pedimos, Señor, que escuches nuestras plegarias con bondad.  Protege a N.........., que elegiste con la fuerza de la Cruz cuyo signo imprimimos en él (ellos), para que guarde (n) los primeros elementos de la plenitud de tu Gloria.  Así, fiel (fieles) a tus mandamientos, podrá (n) llegar a la Gloria del nuevo nacimiento.  Por tu Misericordia y tu Amor por el hombre, Padre, Hijo, Espíritu Santo, oh nuestro Dios que eres bendito, vives, reinas y triunfas en los siglos de los siglos.

Todos:        Amén. 

 

Diácono:    Oremos al Señor

Todos:        Kyrie eleison. 

Presbít:     Dios omnipotente y eterno, Padre de Nuestro Señor JesuCristo, mira a tu (s) hijo (s) que llamaste a la fe.  Aleja de él (ellos) toda ceguera del corazón; rompe los lazos por los cuales Satán quiere atarlo (s).  Ábrele (s), Señor, la puerta de tu Amor; que, impregnado (s) por la sal, símbolo de tu Sabiduría, no quede (n) afectado (s) por la infección de las pasiones malas, sino que, atraído (s) por el perfume de Tus enseñanzas, sirva (n) con alegría en tu Iglesia, progrese (n) de día en día hacia la Gracia del Bautismo, habiendo recibido el remedio de la sal.  Por Nuestro Señor JesuCristo, en el Espíritu Santo, en los siglos de los siglos.

Todos:        Amén. 

                   El presbítero pone en la boca del catecúmeno un poco de sal. 

Presbít:     Recibe (recibid) la sal de la sabiduría, que te (os) ayude para la Vida Eterna.

Resp:         Amén. 

 

Diácono:    Oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison.

Presbít:     Dios de nuestros padres, fuente de toda la Verdad, Te pedimos que mires con bondad a tu (s) hijo (s), que acaba (n) de gustar este primer alimento bendito, la sal.  No dejes nunca más que su alma tenga hambre, pero dale (s) en abundancia el alimento divino.  Que sea (n) siempre ferviente (s), gozoso (s) en la esperanza, siempre dispuesto (s) a servir.  Condúcelo (s), Señor, a la fuente del nuevo nacimiento, para que obtenga (n) con tus fieles las coronas eternas que nos prometes.  Por Nuestro Señor JesuCristo, en el Espíritu Santo, en los siglos de los siglos.

Todos:        Amén. 

EXORCISMOS 

Presbít:     Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, Dios que Te revelaste a tu servidor Moisés en el monte Sinaí, que hiciste salir a los hijos de Israel de Egipto, tierra de esclavitud, enviándoles tu Ángel para guardarlos día y noche, dígnate enviar tu Ángel para guardar a tu (s) hijo (s) y conducirlo (s) al Bautismo. 

                   Con la mano levantada, frente al catecúmeno. 

Presbít:     Y tú, espíritu maligno, reconoce la sentencia de tu condenación y da honor al Dios viviente y verdadero, a JesuCristo, su Hijo, y al Espíritu Santo, y apártate de este (estos) hijo (s) de Dios.  Pues Nuestro Señor JesuCristo quiso elegirlo (s) y llamarlo (s) a su Gracia santa, a su bendición y a la fuente bautismal. 

                   Los padrinos hacen el signo de la Cruz

                   sobre la frente del catecúmeno. 

 

Presbít:     Y este signo de la Santa Cruz que trazamos sobre su frente, tú, espíritu maligno, no te atrevas jamás a profanarlo.  Te lo ordenamos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos:        Amén. 

 

Presbít:     Señor, Padre santo, omnipotente y eterno, Padre de la Luz y la Verdad, yo suplico que tu eterna y justa Misericordia sea sobre tu (s) hijo (s) para que lo (s) ilumines por la Luz de tu Sabiduría.  Purifícalo (s), santifícalo (s) y dale (s) la ciencia verdadera.  Así, por la Gracia del Bautismo, guardará (n) firme la esperanza, recto el discernimiento, sana y clara la instrucción santa.  Por Nuestro Señor JesuCristo, en el Espíritu Santo, en los siglos de los siglos.

Todos:        Amén.

                   Con la mano levantada, el presbítero continúa: 

Presbít:     Te ataco, espíritu inmundo, viejo zorro malicioso, que eres el origen del pecado, y que te regocijas de los crímenes, de los sacrilegios, de los adulterios y de la sangre derramada.  Después de haber invocado a Nuestro Señor JesuCristo, te conjuro, por su Cruz, su Resurrección y su Advenimiento, que dejes a este (estos) catecúmeno (s) y te alejes de su corazón para dejárselo al Señor.  Ya es bastante que hayas reinado durante los primeros siglos en los corazones de los hombres.  De día en día tu reino es derrocado, tus flechas no llegan más a su meta.  Desde antaño, tu derrota es anunciada por figuras de la Biblia: fuiste devastado en las plagas de Egipto, tragado con el ejército del Faraón opresor, dominado en Canaan con los ídolos por Sansón, masacrado en Goliath por David, ahorcado en Amán por Mardoqueo, derrocado en el dragón por Daniel, traspasado en Holofernes por Judith, sometido por el Señor JesuCristo al poder humano de los Apóstoles, enceguecido por el mago y quemado en la víbora por Pablo, expulsado por Pedro, vencido por los Santos y repelido a tus tinieblas.

Por eso, Nuestro Señor JesuCristo, nuevo Adán, rescata al hombre al triunfar sobre ti.

Aléjate, aléjate, aléjate de cualquier lugar en que estés.  Los cuerpos consagrados a Dios te están eternamente prohibidos.  Pues ellos esperan el segundo Advenimiento del Señor y confiesan Su justicia, porque fueron salvados por su Sangre, en la Gloria de su Pasión, y por la potencia de su Resurrección, en el Nombre del Padre +, del Hijo +, del Espíritu Santo +.

Todos:        Amén. 

                   El presbítero pone su estola sobre las manos del catecúmeno. 

Presbít:     Entra en la Iglesia, la Casa de Dios y de su Pueblo, para participar con el Cristo de la Vida nueva y eterna.

Todos:        Amén.

 


TRADICIÓN DE LOS CUATRO EVANGELIOS,

o APERTURA DE LOS OÍDOS 


Diácono:    ¡Catecúmeno (s), acércate (acercaos)! 

                   El catecúmeno avanza. 

Presbít:     Hijo (s) bienamado (s), vamos a abrirte (abriros) los Evangelios, es decir, las alegrías y las acciones divinas.  Tienes (tenéis) que saber qué es el Evangelio, de dónde viene, de quién son las palabras que relata, por qué son cuatro los que transmiten estas acciones y estas alegrías, y quiénes son esos cuatro que el Espíritu Santo anunció ya por el profeta Ezequiel.  Llegaste (llegasteis) aquí para la “apertura de los oídos”, y tus (vuestros) sentidos no deben distraerse o adormecerse.

EVANGELIO significa BUENA NUEVA; es el mensaje de Nuestro Señor JesuCristo.  Su nombre, “Evangelio”, indica que “anuncia” y revela la venida en nuestra carne humana de Aquél que hablaba por boca de los profetas.  Por eso está escrito: “¡Heme aquí.  Yo que hablaba!”.

El profeta Ezequiel dice: “Los rostros de los cuatro Vivientes que llevan el carro de Dios son semejantes a un rostro de Hombre y a un rostro de León a su derecha, a un rostro de Toro y a un rostro de Águila a su izquierda”.  Son las cuatro Energías de la actividad humana, real, sacerdotal y profética del Cristo que, en los cuatro puntos cardinales del universo, derrama la Vida incorruptible a los hombres.  Por eso, el Evangelio Santo y Único de JesuCristo es cuádruple en su expresión, y anuncia el Reino del Dios sentado sobre los cuatro Querubines: cada Viviente, cada Querubín y cada Energía del Cristo acompaña a cada uno de los cuatro Evangelistas: Mateo, Marcos, Lucas, Juan. 

Diácono 1: Principio del Evangelio según San Mateo.

Todos:        Gloria a Ti, Señor.

                   Mateo (1,1+17) 1-21 

                   Al finalizar su lectura todos dicen: 

Todos:        Te alabamos, oh Señor. 

Presbít:     Mateo lleva el rostro del Hombre porque el comienzo de su Evangelio anuncia el nacimiento humano de Dios, diciendo: “Generaciones de JesuCristo, hijo de David, hijo de Abraham”, es decir, una genealogía humana. 

Diácono 2: Principio del Evangelio según San Marcos.

Todos:        Gloria a Ti, Señor.

                   Marcos (1,1-5) 1-8 

                   Al finalizar su lectura todos dicen: 

Todos:        Te alabamos, oh Señor. 

Presbít:     Marcos lleva el rostro del León porque empieza su Evangelio diciendo: “Voz del que grita en el desierto: Preparad el camino del Señor”.  Es la voz del Precursor, que anuncia el Reino victorioso del León de la tribu de Judá, JesuCristo. 

Diácono 3: Principio del Evangelio según San Lucas.

Todos:        Gloria a Ti, Señor.

                                      Lucas (1,5+11-13) 1-17 

                   Al finalizar su lectura todos dicen:

Todos:        Te alabamos, oh Señor. 

Presbít:     Lucas, el médico, lleva el rostro del Toro porque empieza su Evangelio en el templo de Jerusalén, donde el sacerdote Zacarías ofrece el incienso e inmola los toros: es el Evangelio sacrificial y sacerdotal, el del perdón misericordioso, del remedio salvador, de la oración y del gozo. 

Diácono 4: Principio del Evangelio según San Juan.

Todos:        Gloria a Ti, Señor.

                                      Juan (1,1-14) 

                   Al finalizar su lectura todos dicen: 

Todos:        Te alabamos, oh Señor. 

Presbít:     Juan lleva el rostro del Águila porque desde el principio busca las alturas inmensas; es el Evangelio profético y espiritual, testigo de la Santa Trinidad, de la Encarnación de Dios y de la Resurrección del Hombre. 

Presbít:     Ahora, la Madre Iglesia te (os) lleva en su seno y se regocija en su oración, esperando tu (vuestro) nuevo nacimiento a la vida cristiana.  Que puedas (podáis) en el día de .......... (Pascua, Pentecostés, Teofanía) renacer en las aguas del Bautismo, y recibir con todos los Santos el don de la filiación divina.  Por Nuestro Señor JesuCristo, en el Espíritu Santo, que viven en los siglos de los siglos. 

                   Se entrega al catecúmeno el libro de los Evangelios. 


TRADICIÓN DEL PADRE NUESTRO 


Diácono:    ¡Catecúmeno (s), acércate (acercaos)! 

                   El catecúmeno avanza. 

Presbít:     Nuestro Señor y Salvador JesuCristo, entre otras instrucciones luminosas, dejó a sus discípulos, que le preguntaban cómo debían orar, esta fórmula de oración que el diácono va a cantar. 

                   El diácono, en recto tono, lee Mateo 6,6-15,

                   luego de lo cual continúa el presbítero:

 Presbít:     Escucha (escuchad) ahora, amado (s) hijo (s), escucha (escuchad) cómo Nuestro                     Señor JesuCristo enseña a sus discípulos la oración en el Espíritu y la Verdad.                      “Cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está                     presente en el secreto”.  Esa habitación no designa un lugar oculto o retirado, mas                     recuerda que los secretos de nuestro corazón son accesibles sólo para el Padre.                      Debemos adorar al Padre “a puertas cerradas”, es decir, cerrando el corazón con                     una llave mística y oyendo a Dios, y hablándole en el silencio de un espíritu puro.                      Que por la llave de la fe, nuestro corazón esté cerrado a las inspiraciones del                    Espíritu Maligno.  Que por la llave de la fe nuestro corazón, que es el templo del                     Espíritu de Dios, esté abierto a Dios solo, de manera que, Él en nuestros corazones,                     nos ayude en nuestra plegaria.  El Cristo, Nuestro Señor, Verbo de Dios, nos enseñó                     esta oración misteriosa y admirable:

Diácono:    ¡PADRE NUESTRO DE LOS CIELOS! 

Presbít:     Amado (s) hijo (s), he aquí un grito de libertad y de esperanza.  Un grito de libertad, pues tu (vuestra) vida se arraiga desde ahora en el único Padre que es plenamente padre, es decir generoso, pues su generación paterna es un don gratuito y puro: es el único Padre que, al no tener ni padre ni madre, no puede proyectar sobre ti (vosotros), su (s) hijo (s), la sombra de una herencia en que se mezclan tinieblas y luz, mal y bien.  Es el Padre luminoso y bienamante.  Él te (os) libera de todo apego fatal a la cadena de condicionamientos hereditarios y sociales.

“Padre Nuestro” es también un grito de esperanza, pues una vida nueva comienza para ti (vosotros), que te (os) conviertes (convertís) realmente en su (s) hijo (s); una vida que te (os) permitirá cumplir en plenitud tu (vuestra) humanidad, curar y transformar todo lo que has (habéis) recibido de la naturaleza.  Únete (uníos) a Él, ten (tened) fe en Él, relacionado (s) con Él en todas las cosas, pues está escrito: “A todos los que tienen fe en su Nombre, Él les da el poder de hacerse hijos de Dios” (Juan 1.12).

Diácono:    ¡SANTIFICADO SEA TU NOMBRE! 

Presbít:     El Nombre designa la realidad íntima y fecunda de una persona.  El Nombre de Dios Padre es Dios Hijo, pues no es el Padre sino por su Hijo, a quien Él da la Divinidad, toda la vida divina.  “Santificado sea tu Nombre”: eso no significa que Dios se va a hacer santo por tus (vuestras) plegarias.  Él es el Único Santo, siempre Santo, y pedimos que su Nombre sea santificado, es decir, que su Presencia inmensa, su Luz inaccesible, su Gloria increada, se manifiesten, se transmitan y nos transformen a nosotros mismos, pecadores, y transfiguren la tierra, así como brillan en los Cielos, en los ejércitos innumerables de los Ángeles.    

Santificado (s) por el Bautismo de la fe, transformado (s) en el Nombre tres veces santo de la Santa Trinidad, perseverarás (perseveraréis) en lo que has (habéis) empezado a ser: hijo (s) nombrado (s) por el Padre, hijo (s) del Padre y no huérfano (s), “no extranjeros, sino conciudadanos de los Santos, pues sois de la Casa de Dios” (Efesios 2,19).

Diácono:    ¡VENGA TU REINO! 

Presbít:     El Reino de Dios es la irradiación del Espíritu Santo y de las Energías divinas, es la respiración vivificadora de Dios en nosotros.  ¡Venga tu Reino a vosotros, hombres de la tierra!, tan plenamente y naturalmente como tu Reino vino y viene sin cesar a los Cielos, en los Ángeles y los Santos, pues dice San Pablo: “El Reino de Dios es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14,17).

Diácono:    ¡HÁGASE TU VOLUNTAD! 

Presbít:     La voluntad de Dios quiere el logro de la creación, la deificación del hombre, la transfiguración del mundo, Su voluntad puede realizarse sólo con la colaboración consciente y libre de tu (vuestra) voluntad de hombre (s).  ¡Hágase Tu voluntad” quiere decir que tu (vuestra) voluntad limitada y cambiante se una fuertemente a la voluntad bienamante del Padre; que cultives (cultivéis) en la tierra el Árbol del Conocimiento y de la Vida, como los Santos lo hacen fructificar en el Paraíso de los Cielos, uniéndose a Dios para crear el mundo nuevo.  Pues canta el salmista: “Cerca está el Señor de todos los que Lo invocan con Verdad; Él cumple la voluntad de los que vibran en Él; escucha su oración y guarda a todos sus amantes” (Salmo 145, 18-20).

Diácono:    ¡EL PAN NUESTRO SUBSTANCIAL DÁNOSLE HOY! 

Presbít:     Nuestro Señor JesuCristo dice; “El hombre no vive sólo de pan, sino de toda palabra que sale de Dios” (Mateo 4,4; Deuteronomio 8.3).  Y nos revela cuál es este alimento esencial cuando dice: “Yo soy el Pan Viviente bajado de los Cielos...  Vengo para que tengáis la Vida en abundancia...  Vengo pronto..., si alquien oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo” (Juan 6,51; 10,10; Apocalipsis 3,11.20).  Por esta plegaria, cada día pides (pedís) que venga a ti (vosotros) el Pan de la Palabra de Dios y el Pan de Vida, es decir, el Hijo del Padre, el Cristo que Se da en alimento por su Evangelio y por su Cuerpo y su Sangre.  Ten (tened) hambre de este Pan substancial, este Pan del mundo venidero, este Pan que viene ya hoy a nutrir en ti (vosotros) la Vida eterna, la Vida de Dios.

Diácono:    ¡Y PERDONA NUESTRAS DEUDAS COMO NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES| 

Presbít:     Por esta regla de vida, el Cristo nos ofrece el camino del progreso espiritual, gracias al sacramento del Perdón.  Nos dice en su Evangelio: “Lo que hacéis o no hacéis al más pequeño de mis hermanos, a Mí lo hacéis o no lo hacéis” (Mateo 25,40.45).  Identificándose con cada hombre, Él se hace nuestro prójimo, y puede decirnos: “Si no perdonáis a los hombres sus faltas, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras faltas” (Mateo 6,15).  El perdón de los pecados y de las deudas construye la Iglesia y salva al Mundo, mientras que la maledicencia, la calumnia y el rencor los destruyen.

Diácono:    ¡Y NO NOS DEJES ENTRAR EN LA TENTACIÓN! 

Presbít:     Santiago escribe: “Ninguno, cuando sea tentado, diga: ‘Es Dios quien me tienta´, porque Dios ni es tentado ni tienta a nadie” (1,13).  Sin embargo, la experiencia de la tentación es buena para nuestro progreso y nuestra transformación, para poner a prueba nuestra fidelidad y fortalecer nuestra vida.  Pedimos atravesar las pruebas y las tentaciones como buenos nadadores, sin ser sumergidos por las aguas de la muerte y ahogados en la desesperanza.  Para eso, la plegaria será un arma poderosa, y el Cristo te (os) dice: “Velad y orad para no entrar en la tentación” (Marcos 14,38)... sin ser librados del Maligno, pues Jesús dice: “Padre, no te ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno” (Juan 17,15).

Diácono:    ¡MÁS LÍBRANOS DEL MALIGNO! 

Presbít:     Que no entres (entréis) en el fuego de las pruebas y las tentaciones, ni en el Fuego mismo del Amor divino, que vendrá a probar todo, sin haber sido librado (s) del Maligno, que deforma la tentativa divina en tentación maligna y diabólica.

Padre, no nos dejes entrar en la tentación y la prueba sin estar armados contra el Espíritu Maligno con la fuerza del Nombre de tu Hijo, con la fuerza del Reino de tu Espíritu Santo, con la fuerza de tu Voluntad divina y amante, con la fuerza de tu Pan substancial, con la fuerza del Perdón fraternal, pues son tuyos el Reino, la Potencia y la Gloria, ahora y en el mundo venidero.

Todos:        Amén. 

Diácono:    ¡Estad atentos!  ¡En silencio! 

Presbít:     Has (habéis) escuchado, hermano (s) amado (s), el Misterio santísimo de la Oración del Señor.  Ahora, cada día, guarda (guardad) y renueva (renovad) este Misterio en tu (vuestro) corazón, para que puedas (podáis) crecer por el Cristo y recibir el Amor de Dios en el Espíritu Santo.  El Señor, nuestro Dios, puede conducirte (conduciros) a la fuente del nuevo nacimiento, a ti (vosotros) que caminas (camináis) en la fe, y puede hacernos llegar contigo (con vosotros) a la plenitud de su Reino, a nosotros, que te (os) transmitimos el Misterio de la fe católica y, hoy, el Misterio de la esperanza cristiana, el gran Sacramento de la Oración de Nuestro Señor JesuCristo, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo en los siglos de los siglos.

Todos:        Amén.

BAUTISMO

PROFESIÓN DE FE Y ORACIÓN DOMINICAL


                   Todos se ubican al lado del bautisterio. 

Presbít:     N.........., afirma (afirmad) el Símbolo de la Fe cristiana que une a todos los cristianos en la comunión de la Santa Trinidad.

Resp:         Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.  Y en un solo Señor, JesuCristo, Hijo Unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos.  Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, consubstancial al Padre, por Quien todo ha sido hecho.  Que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, descendió de los cielos, se encarnó del Espíritu Santo y de María, la Virgen, y se hizo hombre.  Fue crucificado por nosotros bajo Poncio Pilatos, padeció y fue sepultado.  Y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió a los cielos, y está sentado a la Diestra del Padre.  Y de nuevo vendrá con Gloria a juzgar a los vivos y a los muertos.  Su Reino no tendrá fin.  Y en el Espíritu Santo, Señor que da la Vida, que procede del Padre, que es adorado y glorificado con el Padre y el Hijo, que habló por los profetas.  En la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica.  Confieso un solo bautismo para remisión de los pecados.  Espero la resurrección de los muertos, y la vida del siglo venidero.

Todos:        Amén. 

Presbít:     La fe se nutre con la oración: reza (rezad) al Padre con la Oración que nos dio JesuCristo.

Resp:          Padre nuestro, que estás en los Cielos, Santificado sea tu Nombre.  Venga tu Reino, hágase tu Voluntad, como en los Cielos, así en la tierra.  El Pan nuestro substancial dánosle hoy.  Perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes entrar en la tentación, más líbranos del Maligno.

Todos:        Amén. 

EXORCISMO 

                        El presbítero levanta la mano frente al catecúmeno. 

Presbít:     El Señor te reprende, oh Espíritu Maligno, el Señor que vino al mundo y habitó entre los hombres para romper tu tiranía y librarlos.  En el Árbol de la Cruz, Él destruyó el poder de la muerte por Su muerte, y venció al príncipe de la muerte, es decir, a ti mismo, oh Maligno.

Te exorcizo por el Dios que puso los Querubines con la espada flameante y remolineante para guardar el camino hacia el Árbol de la Vida.

Te exorcizo por el Cristo que caminó sobre las olas del mar y se hizo obedecer por los vientos.  Es Él quien te manda por mí.

Teme pues, teme, teme, aléjate y no te atrevas a influir sobre este (estos) hijo (s) de Dios, ni de noche ni de día, ni al amanecer ni al mediodía.  Teme al Dios que está sentado sobre los Querubines y contempla los abismos, ante Quien tiemblan de adoración los Ángeles, Arcángeles y Principados, las Dominaciones, Potestades y Señoríos, los Tronos, los Querubines de ojos múltiples y los Serafines de seis alas, y ante Quien vibran el cielo, la tierra y el mar y todos sus habitantes.

Diácono:    Oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison. 

Presbít:     Señor y Maestro, creaste al Hombre a Tu imagen para Tu semejanza, y le diste el poder de llegar a la Vida divina.  Después no lo despreciaste cuando cayó en el pecado, sino que le diste la Salvación por la Encarnación de tu Cristo.  Tú mismo, después de haber librado del enemigo a esta (s) criatura (s) tuya (s), recíbela (s) en tu Reino, abre los ojos de su inteligencia para que pueda brillar en ellos la Luz de tu Evangelio.  Une a su vida un Ángel de Luz que la (s) libre de todas las emboscadas del Adversario, del encuentro con el Maligno, del demonio del mediodía y de las ilusiones perversas. 

                   Soplando sobre el corazón: 

Presbít:     Aleja todo espíritu maligno que pueda ocultarse en su corazón.  (tres veces).

El espíritu de error y de maldad, el espíritu de idolatría y de avidez insaciable, el espíritu de mentira y de toda impureza inspirada por el diablo.  Haz de este (estos) hijo (s) una ovejita (ovejitas) espiritual (es) del santo rebaño de tu Cristo, un miembro (miembros) viviente (s) de tu Iglesia, un templo (templos) del Espíritu Santo, un hijo (hijos) de la Luz y heredero (herederos) de tu Reino, para que, después de haber vivido según Tus enseñanzas, guardado intacto Tu sello e inmaculado su vestido blanco, él (ellos) reciba (n) la alegría de tus Santos en tu Reino.  Por la Gracia y la Verdad que vienen de tu Hijo, con Quien eres bendito, con tu santo, bueno y vivificante Espíritu, ahora y siempre y en los siglos de los siglos.

Resp:         Amén. 

                   Traza el signo de la Cruz sobre la frente y el corazón: 

Presbít:     Sé (sed) marcado (s) con el signo + de la Cruz.  Recibe (recibid) la fe que enseñan los mandamientos del Cristo, y conviértete (convertíos) en la morada del Espíritu Santo.

Resp:        Amén. 

                   Los padrinos trazan también el signo de la Cruz

                   sobre la frente y el corazón del catecúmeno.

                   El presbítero sopla sobre el nuevo “iluminado”. 

Presbít:     ¡Effata!  ¡Ábrete|  Recibe (recibid) el soplo del Espíritu Santo, acepta (aceptad) la Palabra del Verbo de Dios, recibe (recibid) la iluminación del verdadero conocimiento.  Hoy, el Cristo te (os) ha reconocido.

Presbít:     ¡Vuélvete (volveos) hacia el Occidente! 

                   El (los) catecúmeno (s) y los padrinos obedecen,

                   y responden en cada oportunidad con voz fuerte:

 

Presbít:     ¿Renuncias (renunciáis) a Satán y a sus ángeles?

Resp:         ¡Renuncio!

 

Presbít:     ¿Renuncias (renunciáis) a Satán y a su orgullo?

Resp:        ¡Renuncio!

 

Presbít:     ¿Renuncias (renunciáis) a Satán, a sus ilusiones y a su vanidad?

Resp:        ¡Renuncio! 

Presbít:     ¡Vuélvete (volveos) hacia el Oriente, porque del Oriente viene la Luz! 

                   El (los) catecúmeno (s) y los padrinos obedecen. 

Presbít:     ¿Te unes (os unís) al Cristo y a su Iglesia?  (tres veces).

Resp:         ¡Me uno!  (tres veces).  

                   El presbítero unge al catecúmeno

                   con el óleo de los catecúmenos.

 

Presbít:     Yo te (os) signo con el óleo para el combate, con el óleo para la perseverancia, con el                     óleo santo de los llamados, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos:        Amén. 

 

Presbít:     ¡Sé (sed) cristiano (s)!  Yo te signo

                   la frente + para que poseas la inteligencia espiritual,

                   los ojos ++ para que veas la claridad divina,

                   los oídos ++ para que oigas la voz del Señor,

                   las narinas ++ para que respires el perfume del Espíritu,

                   la boca + para que confieses la Santa Trinidad,

                   el corazón + para que tengas fe en la Trinidad indivisible,

                   las manos ++ para que combatas la mentira y socorras al indigente,

                   los pies ++ para que camines por el camino recto hacia el Reino de Dios. 

 

                   El (los) catecúmeno (s) responde (n) a cada pregunta

                   con voz fuerte.

 

Presbít:     ¿Cuál es tu (vuestro) nombre?

Resp:         N..........

 

Presbít:     N......, ¿quieres (queréis) ser bautizado (s)?

Resp:        ¡Quiero!

 

Presbít:     ¿Tienes (tenéis) fe en el Padre omnipotente, Creador del Cielo y de la tierra, Único Dios, Fuente de la Divinidad, DE Quien todo es?

Resp:         ¡Tengo fe!

 

Presbít:     ¿Tienes (tenéis) fe en su Hijo Único, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, POR Quien todo es, que Se encarnó por nosotros de María siempre Virgen y del Espíritu Santo, Se hizo hombre, fue crucificado, resucitó al tercer día, subió a los Cielos con nuestra naturaleza humana y volverá a juzgar a los vivos y a los muertos?

Resp:         ¡Tengo fe! 

 

Presbít:     ¿Tienes (tenéis) fe en el Espíritu Santo, Dios de Dios, Señor, Donador de Vida, Consolador, que procede del Padre y EN Quien todo es; presente en la Iglesia Santa, Comunión de los Santos, por el bautismo, el perdón de los pecados y la unción del Espíritu, y para la resurrección de la carne y la vida del mundo venidero?

Resp:         ¡Tengo fe!


TRES INMERSIONES 


                        Sumergiendo íntegramente al bautizado en el agua,

                   el presbítero dice con voz fuerte: 

 

Presbít:     N.......... es bautizado en el Nombre del Padre,

Todos:        ¡Amén!

 

Presbít:     ..., del Hijo,

Todos:        ¡Amén!

 

Presbít:     ..., del Espíritu Santo.

Todos:        ¡Amén! 

                   Cuando el bautizado sale del agua, el presbítero le entrega

                   un vestido blanco, para que se revista con él, diciendo: 

 

Presbít:     Recibe este vestido blanco, guárdalo sin mancha hasta la venida gloriosa del Cristo.

Presbít:     Señor, revísteme de un vestido resplandeciente, alleluia.

Todos:       Tú que estás revestido de la Luz inaccesible, alleluia, alleluia. 

                   El presbítero entrega al bautizado un cirio encendido, diciendo: 

Presbít:     Recibe la luz, porque eres hijo de la Luz.

Presbít:     Que la Luz del Cristo te alumbre, alleluia.

Todos:       Luz que brilla en las tinieblas, alleluia, alleluia. 

 

                   El presbítero entrega al bautizado una cruz

                   para que la cuelgue sobre el pecho, diciendo: 

Presbít:     Ármate de la Cruz del Cristo para tu victoria sobre el mundo de las tinieblas y para tu resurrección. 

                   El presbítero cubre la mano del bautizado con su estola,

                   y junto con él y los padrinos da tres vueltas en torno

                   del bautisterio, mientras todos cantan tres veces: 

Todos:        Vosotros, que habéis sido bautizados en Cristo, estáis revestidos de Cristo, alleluia. 

                   Inmediatamente, el bautizado y los padrinos

                   son conducidos en procesión hasta el santuario,

                   mientras el diácono canta las Letanías.


 LETANÍAS 


Diácono:    Por el (los) nuevo (s) bautizado (s) N.........., oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison.

 

Diácono:    Para que el Señor lo (s) revista de su Luz eterna cuando vuelva en Gloria, oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison.

 

Diácono:    Para que, regenerado (s) por el agua y el Espíritu, no sienta (n) ninguna quemadura cuando Dios venga a probar el mundo por el fuego de su Amor, oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison. 


CONFIRMACIÓN, o CRISMACIÓN 


                   Llegados a las Puertas Reales,

                   el presbítero se vuelve hacia el nuevo bautizado. 

Presbít:     Que el (los) nuevo (s) bautizado (s), revestido (s) del Cristo y coronado (s) p         or Él, sea (n) juzgado (s) digno (s) de recibir el Santo Crisma y la llama de tu Espíritu Santo, para que, ya lavado (s), guarde (n) su vestido sin mancha hasta el fin; para que, nacido (s) a la Vida Nueva, reciba (n) el conocimiento verdadero e incansable de tu Revelación; para que, ya iluminado (s) por tu Verdad, Te confiese (n) sin temor con la firmeza de un corazón fiel hasta la muerte y la sangre del martirio.  A Ti, Dios Único, Padre, Hijo, Espíritu Santo, Trinidad consubstancial e indivisible, en los siglos de los siglos.

Todos:        Amén. 

                   El presbítero impone la mano sobre la cabeza del bautizado. 

Presbít:     Que el Espíritu Santo descienda sobre ti (vosotros), y que la Virtud del Altísimo te (os) cubra con su sombra y te (os) guarde del pecado y de la muerte eterna.

Todos:        Amén. 

 

Presbít:     El Señor siempre con vosotros.

Todos:        Y con tu espíritu.

 

Diácono:    Oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison. 

Presbít:     Padre adorable, fuente de la Divinidad, Tú que quisiste que N.......... nazca (n) a una Vida nueva por el agua y el Espíritu Santo, arráncandolo (s) del pecado y de la ignorancia y dándole (s) el conocimiento de tu Verdad plena, envía sobre él (ellos), de lo alto de los Cielos, tu Espíritu Santo, tu Paráclito, con sus siete dones:

Presbít:     + Espíritu de Sabiduría.

Todos:        Amén.

 

Presbít:     + Espíritu de Inteligencia.

Todos:        Amén.

 

Presbít:     + Espíritu de Consejo.

Todos:        Amén.

 

Presbít:     + Espíritu de Fuerza.

Todos:        Amén.

 

Presbít:     + Espíritu de Ciencia.

Todos:        Amén. 

 

Presbít:     + Espíritu de Piedad.

Todos:        Amén.

 

Presbít:     + Espíritu de Santo Temor de Dios.

Todos:        Amén. 

Presbít:     Llénalo (s) de tu Divinidad, márcalo (s) con el signo de la Cruz invencible de tu Hijo y con el sello del Don de tu Espíritu Santo, para que reciba (n) ya la Vida Eterna que es conocerte con tu Hijo y tu Espíritu Santo, Único Dios, amarte y seguir tus enseñanzas.  Te lo pedimos por Nuestro Señor JesuCristo, en el mismo Espíritu Santo.  A Ti alabanza, adoración, acción de gracias en los siglos de los siglos.

Todos:        Amén. 

                   El presbítero penetra en el santuario, sube al altar,

                   donde está colocado el vaso del Santo Crisma,

                   lo toma y lo besa, diciendo en voz baja:

 Presbít:     ¡Salve, Santo Crisma! 

                   Luego el presbítero se vuelve hacia el bautizado y lo unge,

                   haciendo el signo de la Cruz con el Crisma sobre:

                   

                    +       la frente

                   ++     los ojos

                   ++     las orejas

                   ++     las narinas

                   +       la boca

                   +       el corazón, o el pecho

                   ++++las manos, primero el dorso y luego las palmas

                  ++     los pies 

                   En cada oportunidad, el presbítero dice con voz fuerte: 

Presbít:     ¡El sello del Don del Espíritu Santo! 

                   Durante la unción, todos cantan: 

Todos:        Rey del Cielo, Consolador, Espíritu de Verdad, Tú que estás presente en todas partes y que llenas todo.  Tesoro de bien y Donador de Vida, ven y habita en nosotros, purifícanos de toda mancha y salva nuestras almas, Tú que eres Bondad. 

                   Terminada la unción, el diácono canta: 

Diácono:    Oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison. 

Presbít:     Oh Señor, Tú enviaste al Espíritu Santo a los Apóstoles y los Discípulos de parte del Padre, y quisiste que por sus sucesores fuera transmitido a los fieles.  Mira con bondad mi humilde ministerio.  Que el Espíritu Santo, que llena todo, descanse en el corazón de N.........., a quien (quienes) hemos confirmado.  Que el Paráclito mismo acabe de hacer de él (ellos) el templo (templos) de tu Gloria y miembros (s) de tu Pueblo cristiano, Pueblo sacerdotal, real y profético.  Oh Tú, que vives y reinas con el Padre en el mismo Espíritu en los siglos de los siglos.

Todos:        Amén. 

Presbít:     + ¡Que Dios te (os) bendiga desde Sión!  Oh, contempla (contemplad) la belleza de Jerusalén todos los días de tu (vuestra) vida y guarda (guardad) la Vida Eterna en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos:        Amén. 

                   El presbítero abraza al neófito, diciendo: 

Presbít:     ¡Paz a ti (vosotros)! 

El bautizado y sus padrinos se quedan en primera fila

durante toda la Misa, con cirios encendidos en las manos,

y comulgan antes que los demás fieles.

  


ENTRADA EN LA ORTODOXIA

DE UN CRISTIANO BAUTIZADO 


 

                   A las puertas de la iglesia, el presbítero

                   se dirige al catecúmeno:

 

Presbít:     N.........., ¿quieres (queréis) entrar en la plenitud de la Iglesia católica ortodoxa?

Resp:         ¡Lo quiero!

 

Presbít:     ¿Qué buscas (buscáis) en la Iglesia católica ortodoxa?

Resp:         La salvación de mi alma, el Reino de Dios, el conocimiento de la Verdad, la adquisición del Espíritu de Vida.

 

Presbít:     Bendito sea nuestro Dios, que quiere que todos los hombres sean salvados y lleguen al conocimiento de la Verdad y a la Vida eterna.

Todos:        Amén.

 Presbít:     Hermano (s) amado (s), has (habéis) juzgado bien.  El Espíritu de Dios puso en tu                     (vuestro) corazón esta decisión.  La Iglesia católica ortodoxa es la Madre-Iglesia y,                     como dice San Cipriano de Cartago: “El que encuentra en la Iglesia a la madre,                     encuentra al Padre de los Cielos y se hace por la Gracia hijo de Dios.  Recibe al                     Espíritu Santo en su corazón y clama: ‘Abba, Padre!’.  Se hace miembro del Cuerpo                     del Cristo y heredero del Reino”.  Así encontrarás (encontraréis) la plenitud de la                     Verdad, la abundancia de la Gracia, la Tradición católica ininterrumpida, la                     fidelidad al Evangelio, la gloriosa libertad de los hijos de Dios.

Diácono:    Oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison.

                   El presbítero hace el signo de la Cruz

                   sobre la frente del candidato.

 Presbít:     Que la Santa Trinidad + te (os) dé la fuerza para perseverar, fiel (fieles) a través de                     las pruebas, y para rechazar todos los ataques del Maligno, armándote                        (armandoos) con la Cruz invencible de Nuestro Señor JesuCristo, que vive y reina                     con el Padre y el Espíritu Santo en los siglos de los siglos.

Todos:        Amén.

 

Diácono:    Oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison. 

                   El presbítero impone la mano sobre la cabeza del candidato. 

Presbít:     Oh Señor, Dios de Verdad, Te suplicamos por tu Nombre y el Nombre de tu Hijo Único y de tu Espíritu Santo, mira a tu (s) servidor (es) N.........., que haz juzgado digno (s) de recurrir a tu Santa Iglesia y cobijarse en ella.  Llénalo (s) de la fe verdadera, de la esperanza y de la caridad; concédele (s) que siempre guarde (n) tus mandamientos y haga (n) de día en día Tu voluntad bienamante; pues si un hombre guarda Tus mandamentos, encontrará la Vida eterna.  Inscríbelo (s) en tu Libro de Vida.  Únelo (s) al rebaño de Tu herencia, para que tu Santo Nombre y el Nombre de tu Hijo amado, Nuestro Señor JesuCristo, y de tu Espíritu Vivificante sean glorificados en él (ellos) con clemencia, y que Tus oídos oigan la voz de sus oraciones.

Todos:        Amén.

 

Presbít:     Alégralo (s) en todas sus obras.  Así Te dará (n) adoración y gloria todos los días de su vida.  Te cantan los coros de los Cielos pues son tuyos la Gloria y la Potencia, oh Padre, Hijo, Espíritu Santo, ahora y siempre y en los siglos de los siglos.

Todos:        Amén. 

                   El presbítero se dirige nuevamente al candidato,

                   que luego recita con voz fuerte. 

Presbít:     Confiesa (confesad) tu (vuestra) fe.

Resp:          Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.  Y en un solo Señor, JesuCristo, Hijo Unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos.  Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, consubstancial al Padre, por Quien todo ha sido hecho.  Que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, descendió de los cielos, se encarnó del Espíritu Santo y de María, la Virgen, y se hizo hombre.  Fue crucificado por nosotros bajo Poncio Pilatos, padeció y fue sepultado.  Y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió a los cielos, y está sentado a la Diestra del Padre.  Y de nuevo vendrá con Gloria a juzgar a los vivos y a los muertos.  Su Reino no tendrá fin.  Y en el Espíritu Santo, Señor que da la Vida, que procede del Padre, que es adorado y glorificado con el Padre y el Hijo, que habló por los profetas.  En la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica.  Confieso un solo bautismo para remisión de los pecados.  Espero la resurrección de los muertos, y la vida del siglo venidero.

Todos:        Amén. 

Presbít:     Pide (pedid) a Dios, paciente y misericordioso, el perdón de todos tus (vuestros) pecados, con la decisión firme de permanecer fiel (es) a la comunión de la Iglesia Apostólica y de la fe ortodoxa.  Prostérnate (prosternaos).

Diácono:    Oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison. 

Presbít:     Señor JesuCristo, Hijo de Dios Viviente, Pastor y Cordero que llevas y quitas el pecado del mundo, Tú que perdonaste sus deudas a dos deudores, y diste a María Magdalena el perdón de sus pecados, Tú mismo, Señor, desliga, quita, perdona los pecados, las iniquidades, las faltas voluntarias e involuntarias, concientes e inconcientes de tu (s) servidor (es) que se presenta (n) ante Ti.  Y si este hombre (esta mujer, estos hombres), en la fragilidad de su carne, ha (n) sido engañado (s) por el Maligno, ha (n) desobedecido al precepto divino, si se ligó (ligaron) por juramento o imprecaciones, si mereció (merecieron) la condenación, Tú mismo, como un Maestro bueno y sin resentimiento, absuelve a tu (s) servidor (es) aquí presente (s), porque Tú sólo estás sin pecado.  Te damos Gloria, con tu Padre y tu Espíritu Santo en los siglos de los siglos.

Todos:        Amén. 

Presbít:     N.........., levanta la cabeza, recibe la absolución de tus pecados y comulga con los misterios de la Iglesia. 

                   El presbítero coloca la estola sobre la cabeza del candidato. 

Presbít:     Que Nuestro Señor y Dios, JesuCristo, que entregó las llaves del Reino de Dios a sus Apóstoles, y que por su Gracia les dio el poder de ligar y desligar a los hombres de sus pecados, que este mismo Dios te perdone y te desligue de todos tus pecados.  Y yo, presbítero, por su poder omnipotente que me ha sido transmitido por las manos de los Apóstoles y de sus sucesores, a pesar de mi indignidad, te perdono y te desligo, oh N.........., hijo mío, de todos tus pecados, y te uno plenamente a la Comunión de los fieles y al Cuerpo de la Iglesia del Cristo.  Te asocio a los divinos Misterios, por el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos:        Amén. 

Presbít:     Levántate. 

                   El candidato obedece, y recibe un cirio encendido. 

Presbít:     Que la Luz del Cristo, que ilumina a todo hombre en este mundo, ilumine toda tu vida, y te guíe hacia el Reino de los Cielos. 

                   El presbítero pone su estola sobre la mano del candidato. 

Presbít:     Entra en la Iglesia del Cristo, en que reposa la plenitud del Espíritu Santo. 

                   El presbítero conduce solemnemente al candidato

                   hasta las Puertas Reales, mientras el diácono canta:

Diácono:    Por el (los) servidor (es) de Dios, N.........., recibido (s) en la Comunión plena de la Santa Iglesia, oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison.

 

Diácono:    Para que él (ellos) sea (n) lleno (s) de la fuerza del Espíritu, guiado (s) por la inteligencia del Cristo, y que obedezca (n) a la Iglesia maternal como un hijo (hijos), oremos al Señor.

Todos:        Kyrie eleison.

 

Diácono:    Para que sea (n) piedra viviente y fiel en tu Iglesia, que su fe permanezca inconmovible, su confesión de fe sin miedo y su amor como un carbón ardiente, oremos al Señor

Todos:        Kyrie eleison. 

 

Diácono:    Que el Señor le (s) dé su Gracia, por las plegarias de Nuestra Señora María, Virgen y Madre de Dios, de San Juan Bautista, de los Ángeles, Apóstoles, Mártires, de San Martín de Tours, de San Juan de San Francisco, de San .........., Santa .........., y de todos los Santos.

Todos:        Concédelo, Señor. 

                   Llegados a las Puertas Reales,

                   el presbítero se vuelve hacia los fieles. 

Presbít:     Señor, Padre omnipotente, sólo Tú eres Santo y moras en la asamblea de los Santos.  Por Tu grande e incalculable caridad y amistad hacia el hombre, otorgas a los pecadores los diferentes modos de penitencia e indicas al que se alejó de la Verdad el camino justo del conocimiento de Ti, adorado en la Santa Trinidad, para que ningún hombre se pierda, sino que todos se salven y lleguen al conocimiento de tu Verdad.  Te damos gracias, Te celebramos, pues manifestaste tu Luz espiritual en N.........., que juzgaste digno (s) de recurrir a tu santa Iglesia, nuestra Madre.  Oh Señor, derrama en su (s) corazón (es) la plenitud de la Gracia de tu Espíritu Santo, por la enseñanza de tu Santo Evangelio.  Concédele (s) que se una (n) sin hipocresía, sin cambio y sin falsedad a tu santa Iglesia católica, apostólica y ortodoxa.  Incorpóralo (s) a tu rebaño elegido, al Pueblo Real, Sacerdotal y Profético.  Haz de él (ellos) una morada de tu Espíritu Santo, para que Éste lo (s) gobierne y lo (s) conduzca por el camino de Tus mandamientos saludables y de Tu voluntad amante.  Ponlo (s) en tu Reino, con todos los que Te amaron.  Pues eres el Dios de misericordia y de caridad, y Te damos gloria, Padre, Hijo, Espírutu Santo, ahora y siempre y en los siglos de los siglos.

Todos:        Amén. 

                   El presbítero penetra en el santuario, sube al altar,

                   donde está colocado el vaso del Santo Crisma,

                   lo toma y lo besa, diciendo en voz baja:

 Presbít:     ¡Salve, Santo Crisma! 

                   Luego el presbítero se vuelve hacia el neófito

                   y le impone la mano sobre la cabeza, diciendo:

Presbít:     Que el Espíritu Santo descienda sobre ti (vosotros), y que la Virtud del Altísimo te (os) cubra con su sombra.  Que desde lo alto de los Cielos venga sobre ti (vosotros) el Espíritu Santo, el Consolador, con sus siete dones:

Presbít:     + Espíritu de Sabiduría.

Todos:        Amén.

 

Presbít:     + Espíritu de Inteligencia.

Todos:        Amén.

 

Presbít:     + Espíritu de Consejo.

Todos:        Amén.

 

Presbít:     + Espíritu de Fuerza.

Todos:        Amén.

 

Presbít:     + Espíritu de Ciencia.

Todos:        Amén.

 

Presbít:     + Espíritu de Piedad.

Todos:        Amén.

 

Presbít:     + Espíritu de Santo Temor de Dios.

Todos:        Amén. 

                   Luego el presbítero se vuelve hacia el neófito y lo unge,

                   haciendo el signo de la Cruz con el Crisma sobre: 

 

                   +       la frente

                   ++     los ojos

                   ++     las orejas

                   ++     las narinas

                   +       la boca

                   +       el corazón, o el pecho

                   ++++las manos, primero el dorso y luego las palmas

                   ++     los pies 

                   En cada oportunidad, el presbítero dice con voz fuerte: 

Presbít:     ¡El sello del Don del Espíritu Santo! 

                   Durante la unción, todos cantan: 

Todos:        Rey del Cielo, Consolador, Espíritu de Verdad, Tú que estás presente en todas partes y que llenas todo.  Tesoro de bien y Donador de Vida, ven y habita en nosotros, purifícanos de toda mancha y salva nuestras almas, Tú que eres Bondad. 

                   Terminada la unción, el presbítero da al neófito

                   el beso de paz, diciendo:

Presbít:     Vé (id) en paz.

Site fondé par Père Guy Barrandon († 15 Octobre 2011)